domingo, 29 de enero de 2012

Jaulas salidas de la histórica jaula de Marilyn Monroe

El viernes, que fue uno de esos días en los que se necesita un abrazo, como la clase de inglés se me estaba haciendo una verdadera masacre a mi tiempo, decidí distraerme dibujando un poco. Cogí el penúltimo folio de mi abarrotada carpeta roja, lo doble por la mitad y a su vez esa mitad en dos. Empecé a garabatear un verso de "Motorway", de Anni B Sweet y dibujé un soldadito lo más simple que pude. Pero los dibujos simples no son lo mío, así que lo dejé a medias y pasé a otra cara, donde empecé a dibujar una jaula de barrotes finos, elaborados, bonitos. Imaginé que estaba hecha de un metal verdoso, oxidado, el típico usado para las alcantarillas; no podía hacerlo con un simple boli bic negro que suelta la tinta a borbotones. Finalmente recordé una frase que recorté de una revista y colgué en la pared de mi habitación, referente a Marilyn Monroe: 
"Quería ser tomada en serio, pero nunca pudo romper los barrotes de la jaula de oro que se había construido."
La escribí a la derecha de la jaula y añadí en el fondo un cielo calmo de verano. Aquella jaula estaba vacía, porque no me decidía por cómo dibujar a la persona de dentro; ¿pequeñita, en medio de la pequeña inmensidad de su cárcel? ¿O encogida, sin caber del todo? No me decidía y tampoco estaba de humor para pensar demasiado.
El dibujo lo guardé en uno de los bolsillos de mi enorme rebeca de imitación de lana, pero más fácil de lavar, nada más terminar la clase. Estuvo allí hasta el principio del ensayo de por la tarde, donde no sé dónde ni cómo desapareció. No volveré a encontrar el dibujo, tampoco me importa demasiado. Lo que sí se quedó fue un pensamiento; ¿de cuántas formas diferentes puede contenerte una jaula? ¿Cómo puede ser la jaula?
Pensé en jaulas de oro, como las de Marilyn. Todos piensas que allí vives bien, que no te falta de nada. Aquel que te puso la jaula te quiere, te adora; ¡es dorada! ¡De oro! Todos olvidan que es una jaula. La ven más como un paraíso, te envidian. Solo tú ves la jaula tal y como es. Una jaula. Y sueñas con que alguien la vea también y te venga a rescatar... pero al mismo tiempo, no quieres parecer desagradecida. Y finges que eres feliz.
Luego, pensé en mi yo pasado, el que vivía en una jaula de cristales tintados. No ves la jaula, pero tampoco tú su exterior con claridad. Nadie te ve dentro, sólo intuye que estás ahí. Tú no existes del todo para nadie, pero nadie existe tampoco del todo para tí. Pero un día te darás cuenta de que ahí hay una puerta. Y tendrás que decidir si sólo entreabrirla y volver a cerrarla, y permanecer en ese universo tan seguro como pequeño y uniforme, o abrirla de par en par, mirar al mundo a la cara y empezar a pisar el suelo para conseguir alcanzar el cielo.
Hay muchas formas más de jaulas de cristal. Y de jaulas, simplemente jaulas. Sólo cierra los ojos y mira a tu alrededor. ¿Cuál es la tuya? Si no hay ninguna, una de dos, o estás ciego o ya la derrumbaste. Y si resulta ser la segunda opción, siéntete orgulloso, porque es uno de los mayores retos para toda persona. Superar sus miedos, sus recuerdos, abrir el mundo ante sí.
Imagen de http://minjawonderland.tumblr.com/
Cita extraída de la revista "OnMadrid", del periódico español "El País".  

1 comentario:

  1. Muy bonita la entrada,da mucho espacio para reflexionar <3 !

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