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domingo, 6 de mayo de 2012

Here Comes The Sun

Estoy recomponiéndome. Aún soy muy frágil, no he reconstruido ni la mitad de mí y el pegamento de la parte reconstruida aún no se ha secado. Últimamente todo iba de mal en peor. Sólo había una cosa que me mantenía: la música, el sueño de ser cantante. No sé muy bien por qué esa parte no se derrumbó; supongo que es porque la música no se va a levantar un día diciéndote que ya no te quiere, ni al escuchar tus pensamientos va a juzgarte sin dejarte acabar de contar tu historia. La música nunca te abandona. Los artistas que la hacen no te conocen ni les importas, lo sé, pero quizás sea mejor así. Al escuchar su música entras en sus sentimientos y de alguna forma también entra la canción en los tuyos, para volverse parte de ti. Desde hace unos meses dormía sólo si estaba agotada o si me calmaba alguna canción -All Things Bright And Beautiful, de Owl City, para viajar a otro mundo lejano donde poder ver las estrellas, Birdy para no asustarme de mis pensamientos, Safe And Sound, de Taylor Swift, para consolarme cuando me moría de miedo y soledad...
Poco a poco me rehago. Voy ordenando mis pensamientos escribiéndolos, sacándolos de mí, cantándolos con canciones hechas por otros para ellos mismos, pero haciendo que sean para mí. La última entrada fue un autorretrato, un autorretrato real pero no objetivo. A todo le describía su lado malo, pero no su lado bueno. Ahora sé que todo tiene su lado bueno y su lado malo, y que el peso de estos depende sólo de la persona que los describa. Antes de escribir la entrada me odiaba, pero después fue como una liberación. Ahora no me odio, me reprocho. Con el odio no hay mejoras, con el reproche -si luego hay reacción- sí. Aunque debo admitir que hay partes de mí que no entiendo -y eso me lleva a odiarlas- aún después de esto. Pero bueno... yo soy yo y mi reflejo cambiará con el tiempo, pero en realidad siempre seré el mismo cuerpo. Así que no me queda más remedio que aceptarlo de la mejor manera posible.
No he recobrado la confianza en mi madre, pero creo que la he perdonado. O al menos lo estoy intentando, me estoy esforzando en ello. La confianza no se recupera, ya cuesta lo suficiente ganarla. Pero tendré que aprender a vivir con eso, a entender que hay situaciones que se enfrentan solo. Mi padre es otra cosa, porque me seguirá haciendo daño mucho tiempo. Y no sólo a mí. Probablemente hasta que muera, por muy oscuro y horrible que sea esto. Pero creo que es cierto. Que no sea culpa mía no sé si es consuelo o tortura.
También he tenido un desengaño en cuanto a la amistad. Los amigos se cuentan con los dedos de las manos, pero a mi edad con sólo una. La amistad es difícil de encontrar, casi tanto como el amor, y también puede ser no correspondida. Y aunque al tiempo le demos igual al pasar pone las cosas en su lugar, como un maniático del orden muy estirado. Al menos tengo verdaderos amigos en los que apoyarme, que también es poco común.
Tengo que prepararme para el verano, que me temo que será más duro que nunca. Pero habrá que sobrellevarlo y aprovecharlo, porque después de todo es posible -si me hago fuerte, está claro. Es seis de mayo, y el día de la madre. Van a ser unas semanas difícil hasta que todo se estabilice, aunque puede que no se estabilice hasta el curso que viene. Pero voy a resistirlas e intentar ser feliz. Creo que la clave de la felicidad es eso: querer la felicidad y intentar ser feliz.
"Here comes the sun, here comes the sun..."

miércoles, 21 de marzo de 2012

Duda existencial de la semana.

Antes de nada, esta es la duda: ¿es posible convertirse en un cantante de gran éxito por todo el mundo, como puede ser Lady Gaga, o Taylor Swift, o Justin Bieber (sí, Justin Bieber, queramos o no, tiene una fama increíble), o tantísimos otros, en un idioma que no sea el inglés? Miremos donde miremos, mensajes en inglés, nombres de webs en inglés, fotos con citas en inglés, españoles que escriben en inglés, finlandeses que escriben en inglés; ¡todo está en inglés! Esta, digamos globalización, se debe sobre todo a internet. De pronto hemos conseguido lo imposible: podemos hablar cara a cara (más o menos) con alguien que esté en la otra punta del mundo, mandarle fotos y vídeos de lo que haces, grabar, subir tus reflexiones y, en todo el significado de estas tres palabras., lo que sea. Pero claro; en vez de aprender cada idioma, uno por uno, para hablar con, no sé, argelinos, preferimos aprender un idioma común, más o menos. ¿Y qué idioma es este? Obviamente, el inglés. Porque no sé por qué, pero no me imagino a todo el mundo estudiando búlgaro, ¿verdad que no?
Esto tiene un montón de cosas buenas. Pero claro, si tienes un pro, tienes un contra, esto es así. Si nadie muriese, nadie podría nacer porque no cabríamos en el mundo; no hay vida sin muerte. Ahora la casi absoluta mayoría de los músicos internacionales cantan en inglés. ¿Por qué? Porque les entendemos (la mayoría), porque estamos mucho más acostumbrados a oírlo que otros, porque se ve como un idioma más actual, más moderno. Una vez que esto pasó, cada vez se fue volviendo más y más popular, y esta popularidad nunca baja.
Como muchos de los que me leéis desde hace un tiempo sabéis, yo quiero (y espero llegar a ser) cantante. Antes pensaba llegar a ser sólo cantante y ya, sacar unos cuantos álbumes de calidad, obtener un pequeño grupo de fans, nada excesivo, buena crítica, inspirar a gente. Pero estos últimos días he estado mirando bastantes documentales, biografías, vídeos en YouTube, revistas. Hoy mismo, viendo a J.Pelirrojo, un vlogger español, en un programa televisivo, dijo algo así como que tú haces cosas, haces tu arte, tus proyectos, pero que sólo haciéndolos y ya está... te falta algo. Una respuesta, alguien que te vea, que te escuche. A raíz de esto, entre otras cosas, me he puesto en situación y me he dado cuenta de que yo sin llegar a la cima, quedándome un poco o mucho más abajo, no me contentaría ni daría por cumplido mi sueño. Quiero una respuesta, pero una gran respuesta. 
Pero claro... ¿es eso posible en un idioma que no sea el español? Claro que hay muchos españoles que escriben en inglés, y puedo presumir que para mi edad tengo un buen nivel en este idioma. Me desenvuelvo, entiendo cuando me hablan, aunque puede que no todo, juego a videojuegos en inglés y los prefiero a la versión española. Pero me gusta mi idioma. Canto y escribo mejor en mi idioma, en inglés es algo más hueco, y no me gustan las cosas llenas, como es normal, me gustan las cosas "llenas". No quiero hacer nada hueco, porque yo no soy hueca, y somos lo que creamos.
Podría escribir mucho más y desahogarme un rato, pero lo que quiero ahora son opiniones; vuestras opiniones. ¿Qué contestáis a mi pregunta? Podéis contestarme por twitter, tumblr, por un comentario aquí mismo... tenéis todos los enlaces abajo a la izquierda en este mismo blog. ¡Pero contestadme! De verdad que tengo curiosidad.
¡Por cierto! Como podéis ver, he cambiado el diseño. Espero que os guste.

martes, 21 de febrero de 2012

Ahora tengo que aprender a olvidarle

Me creía que sería un poco más fácil pasar página, pero no lo es. En realidad es sólo un paso adelante, un gran paso, estirando mucho las piernas, pero después de todo sólo un paso. Y es tan difícil porque no estoy del todo convencida de querer dar el paso. Siempre estoy pensando que, quizás mañana mismo, elegirá volver a verme de otra forma. Volver o empezar, eso aún no lo tengo claro y me parece que él tampoco.
Pero supongo que tengo que empezar a aprender a no echarle de menos, a no pensar en él, a no buscarle por los pasillos, entre los autobuses, a dejar de llamarte por tú y convertirte en simplemente él. Porque cada día que pasa demuestra que el mundo sigue girando y los días pasando, y que por mucho que te eche de menos y desee que las cosas cambien eso va a seguir así, y la vida es muy corta y no me puedo permitir perder tanto tiempo. Y eso lo sé. Pero cuesta tanto, tantísimo rendirse...
Porque rendirse significa resignarse a los recuerdos y a saber que no viviré ninguno parecido con él. Y eso duele, duele muchísimo, pero es necesario para dar el paso adelante, en la dirección exacta, en la correcta. Y ya han pasado dieciséis días, si mis cálculos rápidos no se equivocan -cosa que seguramente hagan-, y es hora de darlo.
No puedo evitar ser una enamorada del amor muy impaciente deseando encontrar a alguien de quien enamorarse y que se enamore de mí. Detesto esperar. Demasiada incertidumbre. Pero dicen que esperar es bueno, ¿no es cierto? Y no pienso esperar sin hacer nada. Seguiré esforzándome por avanzar en otro tipo de cosas, e intentaré no detenerme ni un momento. Lo intentaré, porque no puedo negar que habrá veces en las que me apetecerá dejar pasar el tiempo sin más. Y que me apetecerá mirar sus ojos como los he mirado siempre. Pero caminar hacia atrás es muy peligroso, sobre todo para torpes como yo. 
Por lo tanto... ahora mismo doy el paso. Hacia delante. Con la promesa de no volver atrás, sólo mirar cuando ya esté lejos.

viernes, 17 de febrero de 2012

¿Qué hacer?


¿Qué hacer cuando el habla, el amar y ser amados, el contar, el escuchar, el llorar y ser llorados, el reír y hacer reír, el abrazar y ser abrazados, el entender y ser entendidos, el mirar y ser mirados, el gritar, el romper y ser rotos, el huir y hacer huir, el arropar y ser arropados, el nombrar y ser nombrados, el sentir el suelo bajo los pies y el cielo sobre la cabeza, el atender y ser atendidos, el esperar y ser esperados, el buscar y ser buscados, el asustarse de la tormenta y asustar a la tormenta, el empaparnos por la lluvia, el escribir y ser escritos, el olvidar y ser olvidados, el oír y ser oídos, en sentir y ser sentidos, el hacernos oír e ignorar a quien también lo intenta, el pasar página y el ser pasados, el echar a volar y dejar volar, el dibujar y ser dibujados, el crear y ser creados, el reconfortar y ser reconfortados, el creer en alguien y creer en ti, el mirar al otro lado del espejo, el asustar y ser asustados, el soñar y ser soñados, el pensar y ser pensados, el morir, el darnos por muertos, el encontrar y ser encontrados, el suspirar y ser suspirados, el ignorar y ser ignorados, el salir corriendo, el disfrutar y el ser disfrutados, el odiar y ser odiados, el burlar a la Muerte y el ser burlados por ella, el admirar y ser admirados, el brillar y ser iluminados, el pelear y que peleen por ti, el idolatrar y ser idolatrados, el sufrir y hacer sufrir, el sumergirnos, el ascender y ser ascendidos, el que nos llamen la atención y el llamarla nosotros, el amenazar y ser amenazados, el dormir y ser dormidos, el cantar y el ser cantados, el llamar y ser llamados, el clasificar, el vengar y ser vengados, el explotar y ser explotados, el poseer y ser poseídos, el enjaular y ser enjaulados, el recordar y ser recordados, el acercarnos, el alejarnos, el criticar y ser criticados, el resistir y ser resistidos, el sancionar y ser sancionados, el esquematizar y ser esquematizados, el durar, el excluir y ser excluidos, el probar y ser probados, la prometida eternidad, el esconder y ser escondidos, el prometer y ser prometidos, el aceptar y ser aceptados, el fingir, el lamentar y ser lamentados, el plasmar y ser plasmados, el anhelar y ser anhelados, el añorar y ser añorados, el corregir y ser corregidos, el borrar y ser borrados, el arrinconar y ser arrinconados, el calcular y ser calculados, el sorprender y ser sorprendidos, el aterrar y ser aterrados, el engañar y ser engañados, el sonreír y ser sonreídos, el desconcertar y ser desconcertados, el volver, el despedir y ser despedidos, el apalear y ser apaleados, el cambiar y ser cambiados, el decidir, el defender y ser defendidos, el perdernos y ser perdidos, dejan de ser dones para convertirse en necesidades?
El resultado es nuestro mundo, tan diverso, tan caótico, tan apabullante, pero al mismo tiempo tan maravilloso, y siete millones de humanos perseguidas por sus aún más numerosos fantasmas.
Imagen extraída de http://viviteston.tumblr.com/post/17768857128

domingo, 5 de febrero de 2012

Quizás todo se acabó con el otoño

No me dolió de la forma que hubiese esperado. Me dolió más la incertidumbre, en teoría infundada, aquella tarde en la que volví a casa rota después de un lo siento y un abrazo en mi portal. Pero ayer, antes de entrar a casa, me pregunté si lloraría, si sentiría otra vez ese dolor en el pecho, si le echaría tantísimo de menos que una vez más convertiría mi almohada en piscina. Me centré en si sentía lágrimas que sofocar. Pero... no había. No tendría ni que contenerlas. No tenía ganas de llorar ni lágrimas que se presentaran voluntarias para derramarse. El dolor en el pecho ya se debería de haber presentado en el mismo momento en el que oí tu voz diciendo esas palabras, porque me conozco y sé que me derrumbo en el primer momento, aunque sea un derrumbe de hormiguero y nadie lo note. El dolor en el pecho no vendría, al menos no por este adiós. Quizás dentro de mucho, mucho tiempo, echándote de menos de la manera que se echa de menos el ser una niña o aquella amiga a la que perdí sin saber muy bien por qué. Y el echarle de menos... ya ha amanecido. Mi almohada no se ha convertido en piscina municipal. No le he echado de mi mente, tampoco me he forzado en pensar en él. He pensado lo justo, en los buenos momentos, en los malos.
Más que recordar, he pensado en el futuro. Sigo aquí. Mi "mesa" ahora tiene cuatro patas y media, una de ellas bastante destrozada, como ha estado siempre. Amigos, a los que cada vez quiero más. Familia, que aunque es muy poco a lo que considero familia y parte de ello es lo que me da cinco días de tristeza al mes, lo que tengo es algo y sé que podría ser peor. Sueños, esta sobre todo compuesta de música, de tardes y tardes ensayando, cantando por ser mejor. Recuerdos, que nació del deseo de morir y decir "Ha sido bonito, ha valido la pena."Y finalmente, amor.
Soy una enamorada del amor, no puedo evitarlo. Esta pata no es una pata de verdad si nadie la llena. Sino, es un simple decorado. Pero un decorado que me da ánimos, como ahora mismo. A quien la ha vaciado, no le daría una tercera oportunidad, lo tengo claro. Mucho tendrían que cambiar las cosas. Pero me gusta imaginar quién será el siguiente que la llenará, cuándo, cómo, dónde. Siempre me ha encantado imaginar situaciones paralelas, alternativas. Y ahí sigue el decorado de pata, sin sujetarme pero dándome ánimo.
Eso son cuatro patas. Con cuatro patas una mesa puede sostenerse estupendamente sin carencias.
Aunque sepa que va a leerlo, esto no va para él. No es como la otra vez. Esta vez hubo decepción, decepción hacia él. De que alguien a quien yo consideraba tan maravilloso lo sea un poco menos, porque fingir que se quiere a alguien sólo para saber si es verdad es algo que nunca se debería hacer. No camina cogido de la mano con alguien a quien le vas a decir adiós en diez minutos. No se le pide ser amigos después de esto, se pregunta si querría. No se da un abrazo justo después. No se dice que echas de menos sin echar de menos. No se besa con amor sin amor, es obvio. Yo no existo para ser probada y luego, ya si eso, ser querida. Sino se tiene claro si se quiere a alguien, no se quiere.
Esto es lo que más me ha dolido de todo esto, y sólo por él. Porque le quiero, como amiga y como más y aun así me sigue preocupando.
Pero entré por la puerta, me costó girar la llave con las manos congeladas. Y saludé con mi hola entusiasmado de siempre, de esos que liberan las cuerdas vocales. Sonreí, porque sonreír puede ser una reacción de felicidad o lo que provoque la acción de la felicidad. Nadie me vio, mi madre me dijo que me pusiese el pijama, que me dejaría el ordenador y en un ratito cenaríamos. Me fui a mi habitación. Miré por la ventana y casi sin darme cuenta empecé a cantar. Mi voz seguía siendo la misma que hace dos días, cuando había conseguido coger mejor los agudos. Our Last Summer, canción que habla de un amor de verano hermoso, pero que pasó. Y que se recuerda con cariño. Fue entonces cuando me di cuenta de que eso era lo que yo sentía, que mis cuerdas vocales seguían ahí para lograr mi sueño de ser cantante. Que mis mejores amigos aunque la mitad no sepan escuchar problemas, me animarían aún sin saberlo como siempre. Que invitaría a mi padre a mi concierto del día siguiente, le gustase o no la música, y le daría una oportunidad. Que ahora tenía recuerdos preciosos, casi de sueño. Que lo que podría esperar ya no existía, y no valía la pena esperar de pie, en la tormenta, para que nada llegase.
Ya ha amanecido. Sigo aquí. Estoy de buen humor, de muy buen humor. Tengo un rumbo marcado. Me pondré a estudiar después de desayunar, a mi pesar. Después, he quedado con Clara. Fotos, vídeos, y hipster casi insuflado por vena. Volveré, comeré y decidiré por fin, del todo, vestuario, peinado y maquillaje para el concierto. Entonces, a pesar de la siesta de mi madre, ensayaré, calentaré. Me iré corriendo a la escuela de música, porque sé que llegaré tarde como siempre. Dos horas de ensayo, de nervios cada vez más fuertes. A las siete, concierto, una de las mejores horas del año para mí. En el concierto, quizás venga mi padre, puede que con su novia. Quizás venga mi mejor amiga, aun cuando eso no va para nada con ella. También puede que, con mi madre y mi hermano venga nuestra vecinita, un encanto de niña -y eso que no me gustan los niños pequeños. Nervios. Miraré el público a través del micrófono. Y pensaré en cómo quiero ver, en el futuro, al otro lado del micrófono.
Esta no es un entrada sobre el fin del amor y el comienzo de un amor no correspondido. No, el fin del amor vino con el invierno y el comienzo del amor no correspondido. Ahora, se ha terminado el amor no correspondido. No estoy deseosa por nuevos amores, sólo curiosa, pero no tengo prisa. Quiero desencadenarme de ese miedo a irme un día y que al día siguiente me digan que están mejor, como en el colegio me ocurría. Perder el miedo a la soledad. Dedicarle más tiempo a ensayar, a escribir canciones y componer instrumentales. Cuando algo termina, algo empieza.
 Imagen extraída de http://victorielle.tumblr.com/

domingo, 29 de enero de 2012

Jaulas salidas de la histórica jaula de Marilyn Monroe

El viernes, que fue uno de esos días en los que se necesita un abrazo, como la clase de inglés se me estaba haciendo una verdadera masacre a mi tiempo, decidí distraerme dibujando un poco. Cogí el penúltimo folio de mi abarrotada carpeta roja, lo doble por la mitad y a su vez esa mitad en dos. Empecé a garabatear un verso de "Motorway", de Anni B Sweet y dibujé un soldadito lo más simple que pude. Pero los dibujos simples no son lo mío, así que lo dejé a medias y pasé a otra cara, donde empecé a dibujar una jaula de barrotes finos, elaborados, bonitos. Imaginé que estaba hecha de un metal verdoso, oxidado, el típico usado para las alcantarillas; no podía hacerlo con un simple boli bic negro que suelta la tinta a borbotones. Finalmente recordé una frase que recorté de una revista y colgué en la pared de mi habitación, referente a Marilyn Monroe: 
"Quería ser tomada en serio, pero nunca pudo romper los barrotes de la jaula de oro que se había construido."
La escribí a la derecha de la jaula y añadí en el fondo un cielo calmo de verano. Aquella jaula estaba vacía, porque no me decidía por cómo dibujar a la persona de dentro; ¿pequeñita, en medio de la pequeña inmensidad de su cárcel? ¿O encogida, sin caber del todo? No me decidía y tampoco estaba de humor para pensar demasiado.
El dibujo lo guardé en uno de los bolsillos de mi enorme rebeca de imitación de lana, pero más fácil de lavar, nada más terminar la clase. Estuvo allí hasta el principio del ensayo de por la tarde, donde no sé dónde ni cómo desapareció. No volveré a encontrar el dibujo, tampoco me importa demasiado. Lo que sí se quedó fue un pensamiento; ¿de cuántas formas diferentes puede contenerte una jaula? ¿Cómo puede ser la jaula?
Pensé en jaulas de oro, como las de Marilyn. Todos piensas que allí vives bien, que no te falta de nada. Aquel que te puso la jaula te quiere, te adora; ¡es dorada! ¡De oro! Todos olvidan que es una jaula. La ven más como un paraíso, te envidian. Solo tú ves la jaula tal y como es. Una jaula. Y sueñas con que alguien la vea también y te venga a rescatar... pero al mismo tiempo, no quieres parecer desagradecida. Y finges que eres feliz.
Luego, pensé en mi yo pasado, el que vivía en una jaula de cristales tintados. No ves la jaula, pero tampoco tú su exterior con claridad. Nadie te ve dentro, sólo intuye que estás ahí. Tú no existes del todo para nadie, pero nadie existe tampoco del todo para tí. Pero un día te darás cuenta de que ahí hay una puerta. Y tendrás que decidir si sólo entreabrirla y volver a cerrarla, y permanecer en ese universo tan seguro como pequeño y uniforme, o abrirla de par en par, mirar al mundo a la cara y empezar a pisar el suelo para conseguir alcanzar el cielo.
Hay muchas formas más de jaulas de cristal. Y de jaulas, simplemente jaulas. Sólo cierra los ojos y mira a tu alrededor. ¿Cuál es la tuya? Si no hay ninguna, una de dos, o estás ciego o ya la derrumbaste. Y si resulta ser la segunda opción, siéntete orgulloso, porque es uno de los mayores retos para toda persona. Superar sus miedos, sus recuerdos, abrir el mundo ante sí.
Imagen de http://minjawonderland.tumblr.com/
Cita extraída de la revista "OnMadrid", del periódico español "El País".  

lunes, 16 de enero de 2012

Debate interior en la historia de todo héroe, sin héroe.

Y si pudiéramos ser algo más
que polvo y energía;
la luz de dos estrellas extinguidas.
- "Hoy es el principio del final", Amaral.
Últimamente me pregunto dónde empieza exactamente la línea entre el bien y mal. Y esto suena mucho al típico debate interior que tiene todo héroe en cierto momento de la película o el libro, y seguramente no muy serio, pero... verdaderamente es una duda que tengo.
Mis amigos y conocidos me ven como "el corderito que camina al lado de Dios", buenecita, nunca haciendo grandes bromas... pero a veces creo que verdaderamente es porque ellos tienen colocada la línea en otro lugar, mucho después que yo. Eso me hace pasar malos ratos. Lo que para ellos es simplemente una broma, un comentario burlón, me puede llegar a hacer mucho, mucho daño. Si me enfado, aunque sea sólo un poco, consideran que me quejo demasiado. Si no me enfado y me lo guardo para mí a las seis bromas habré hecho una bola peor que la de las luces del árbol de Navidad en diciembre.
A raíz de esto, he empezado a dejar pasar bromas, tonterías que verdaderamente me molestaban que han empezado a no hacerlo tanto. Pero también he empezado a hacer comentarios de los que al momento me arrepiento, bromas y burlados a los que luego compadezco. Me río de la forma de hablar de aquella chica, de la desgracia de aquel, "oh, mira, ése lleva un abrigo de chica" y comentarios que yo he sufrido, que río o incluso digo. Y me odio. A veces tan sólo por un instante, otras veces cinco minutos después. Un par de horas, la espera al autobús. Un día entero. Una noche de insomnio.
Sé cuánto duelen, sé que una vez escuchados una vez no dejas de mirar atrás, intentar escuchar los cuchicheos a tu alrededor y entenderlos como críticas aunque hablen sobre lo sucio que está el cristal. No atreverte ni a caminar, por miedo a que alguien le divierta tu forma de caminar; piernas demasiado largas o demasiado cortas, pelo muy lacio o muy rizado, ojos azules pero tan azules que asustan. Me criticarán, me gastarán bromas pesadas, comentarán cosas que hago que a mí o me den igual o hasta me gusten. No sé cómo evitar esos comentarios que ni si quiera llego a pensar, pero yo no quiero hacerle eso a nadie. Nadie lo merece, es como si cerrasen un puño alrededor de tu cuello, que resulta no ser tu cuello, sino tu vida, que cae en un agujero del que es muy, muy difícil salir.

sábado, 31 de diciembre de 2011

A punto de acabar la cuenta atrás.

Hoy es el día número trescientos sesenta y cinco del año número dos mil once. Resumiendo: el último día de este año. Terminamos en sábado. Es un buen día para terminar. Lo malo es que empezamos el 2012 en domingo y los domingos son los días del tiempo que corre, las tardes de estrés y luego la gran decepción. Pero vamos a ver. No sé vosotros, pero yo el lunes no tengo clase. Ni el martes ni el miércoles ni el jueves ni el viernes ni el sábado ni el domingo siguiente, obviamente. Así que da igual si es domingo o miércoles o lunesviernes. El caso es que llegó la hora de decir adiós al 2011.
Para algunos, puede haber sido un año horrible, que queráis dejar atrás y con suerte olvidar. Para otros, un año genial, que desearían que nunca hubiese acabado. O puede que simplemente haya sido un año más, sin mucho en especial; ni fú ni fá.
Yo, por mi parte, pertenezco al segundo grupo, el grupo feliz y orgulloso de este 2011. Este año me enamoré, dos veces, una con desilusión sin llegar a empezar, otra vez en la que aún sigo feliz y que espero que dure mucho tiempo. Conocí verdaderamente a amigos de los que tenía mucho por saber, y también conocí, aunque no a fondo, a gente que vale la pena. He empezado por fin a expresar lo que siento, aunque no del todo y no siempre, por lo que se queda de propósito para este año que viene. He recopilado un montón de recuerdos maravillosos, de todo tipo. He viajado a París con mi familia y a Lyon con algunos de mis mejores amigos. He suspendido Sociales y he aprobado Deporte. He sacado un ocho en Plástica y un nueve en Biología. He mejorado mi canto. He comprendido un poco más a mi padre. He fijado mis principios. He llorado, he reído o simplemente me he quedado mirando al vacío, en mi propio mundo. Es imposible expresar todo lo que he sentido este 2012 en tan sólo una entrada no demasiado larga para que alguien me lea y todo. Pero bueno. Se acabó.
Ahora dejaremos de escribir al final de las fechas un 11, o un 2011 para pesados como yo, algunos antes que otros porque ya sabemos lo difícil que es cambiar esta costumbre. Lo cambiaremos por un 12, o un 2012 los pesados como yo. Nos burlaremos más que nunca de la profecía del fin del mundo. Los más ñoños pediremos un deseo con la última uva, que nos meteremos directamente en la boca como las once restantes, sin miedo a ahogarnos. Y... ¡puf! Un pestañeo, y... ¡adiós al 2011!
2011
2012

domingo, 27 de noviembre de 2011

Perfecto

Tengo mucho, muchísimo que contar, pero no sé cómo contarlo. Pero después de años aguantando mis enamoramientos, mis dramas, mis locuras, mis excusas sobre por qué no escribo, mis tonterías y mis etcéteras varios, toca que os lo cuente, al menos un poquito. Ahora mismo, estoy absolutamente feliz. Aunque sigue la tristeza de saber que esa amiga, tan importante para mí, se irá a fin de curso, y puede que otra qué sé yo, el curso que viene, y las típicas preocupaciones de siempre; familia, exámenes. Pero... no sé. Lo siento de otra forma gracias a una persona, por muy cursi que suene esto.
Por una vez, no tuve la necesidad de contar cada detalle aquí, de saturaros con mis sentimientos de montaña rusa y mis dudas demasiado indecisas. Sí, lo admito. Desde julio tengo un diario, lo que ayuda bastante a poner mis pensamientos en orden y saber qué hacer en cada momento. Si no, supongo que aquí seguiría, super emocionada contándoos cada detalle de mi vida. Llegará un día en el que alguien se forre con esto. Lo digo en serio.
Después de ilusiones y desilusiones, conversaciones larguísimas que parecían durar cinco minutos, días en los que pensé en rendirme, saludos, tardes demasiado cortas, muchas sonrisas tontas y en medio de todo esto, sus ojos siempre mirándome, sonriéndome y animándome, de una forma u otra que, aunque al principio no era la que yo quería, cambió. Y ahora... ahora. Sinceramente, no sé cómo explicarlo sin ser demasiado pastelosa. De verdad que siento esta entrada edulcorada.
Por una vez en la vida, encontré a alguien incluso demasiado parecido a mí, que sentía y vivía las cosas como yo, un poco bastante en las nubes, un tanto perdido, con esa pequeña gran duda de cómo se da un abrazo. Pasé un mes y medio, quizás más, quizás menos, sin ser correspondida. Pero al final el esfuerzo dio sus frutos, y pasé de ser "esa buena amiga" a ser la persona de la que estaba enamorado. Después de una tarde que se me hizo demasiado corta, de excusas tontas para cogernos de las manos y abrazarnos, y un día siguiente un enjambre enorme de confusión y sonrisas tontas, el viernes pasado por fin pude aclararme. Y declararme, aunque nunca me ha gustado esa palabra. Suena demasiado judicial.
Aunque bueno. No fue una "declaración" convencional. Fue algo extraño; no, distinto. La tarde anterior él me preguntó por mis sentimientos hacia él, yo le respondí (después de mucho tantear) que prefería decírselo en persona. Al día siguiente, veinticinco de noviembre, conseguí quedar con él, tan sólo una horita, cosas que pasan cuando no se puede volver a quedar en dos semanas. Después de un buen rato de rebaños enteros de buenos, pueses y esos por mi parte, y sus ánimos y sus palabras por otro lado, conseguí decirle un te quiero. El primer te quiero que he dado nunca sintiéndolo de esa forma. Él no tuvo que decirlo, ya me lo había dicho momentos antes con un Si esto te da confianza, creo que sentimos lo mismo. Simplemente sonrió y me abrazó. Y después nos quedamos mirando al cielo, comentando lo tontos y desastres que éramos. Y muchas más cosas, que se quedarán entre nosotros, espero que para siempre.

viernes, 30 de septiembre de 2011

Con el corazón en un puño

¡Përshëndetje! Os saludo en albanés porque siempre saludo igual. No, esta entrada no empieza bien. Lo siento, en serio. ¡Tengo un sueño...! De esto que estás amodorrada, se te caen los párpados y no puedes concentrarte en nada. Veamos.
¡Cuando leí el comentario de Floppiie me di cuenta de que no he contado la historia del Señor Delegado! Matadme.
¿Por qué al señor delegado le decís así? No entiendo ._. Es mi duda(?)
Veamos. El Sr. Delegado es el Sr.Delegado desde... no sé. Mediados del primer trimestre del curso pasado como muy tarde. Fue delegado en primero, lo fue en segundo, y lo sería en tercero si hubiese delegados. No se presentó, no se presenta y me temo que nunca se presentará. Pero es el típico que se lo sabe todo de carrerilla, que hace los deberes por adelantado, a quien todo el mundo pide ayuda. Y no sólo eso. Parece un delegado. Ha nacido para ser delegado. Y cuando ya no pueda ser delegado, será doctor. Llevamos fastidiandole con eso desde las primeras "elecciones". También puede ser llamado Sr. HastaLosVeinticincoNada (adivinad por vosotros mismo qué es lo que no va a hacer hasta los veinticinco) y creo que hace poco salió otro nombre. Pero no me acuerdo, no triunfó. Pobres motes que no triunfan... ¿dónde irán? Adopta ahora un mote fracasado. ¡Este mote ya es feliz!
Mientras tanto, siguen las manifestaciones, las concentraciones, las huelgas, negación de la libertad de expresión. Mi tutora, que el curso pasado estaba siempre sonriente, que resolvía todo tranquilamente, lleva todo el curso de un humor de perros. Hoy se ha disculpado. Dice que nos ve, que ve que tendremos que trabajar muchísimo más de lo que trabajaría cualquier persona para un trabajo cualquiera, que ve nuestro futuro cada vez más y más negro. Nos ha explicado que ahora pagan a los tutores por serlo. Pero a partir de tercero de la ESO no hay tutorías. Y ella dice que no quiere ese dinero, que ella quiere una hora semanal para dedicárnosla a nosotros. Este año estoy desarrollando una admiración especial por ella. Es una gran profesora, y ha pasado por momentos muy difíciles. Pero aquí está, luchando por lo que para ella es una causa perdida.
¿Os conté que el dinero que han quitado a los colegios públicos se fue a los privados? Pues bien. Mi profesora trabajó en un colegio de estos privados, privadísimos. El Base. Allí, inflaban la nota según tu familia, tu dinero. Daba igual si uno tenía una media que no alcanzaba el dos. Venía el padre y exigía que aprobaran a su hijo. Y le aprobaban. Porque los colegios privados "son una empresa, y tan pronto de venden educación como te venden cruasanes calentitos."
Los del colegio privado no son mejores que los de los colegios públicos. Simplemente tienen más dinero. Y hay veces que ni eso. Porque hay gente que, teniendo dinero, llevan a sus hijos a colegios públicos. Porque así lo dicta su ideología. Y las notas de Selectividad no son mejores porque van a colegios privados. No. Son mejores porque las hinchan, de un seis a un nueve. Rosa nos ha contado lo que le duele y les duele al resto de profesores que tengamos que competir con ellos, que consiguen sus calificaciones de forma tan rastrera. 
En una concentración, consiguieron que permitieran entrar a una madre (en la Consejería de Educación, creo), y se tuvo que quitar la camiseta verde (símbolo de esta manifestación). ¿Hola? ¿Y la libertad de expresión? Prosigo: ella se la quitó, porque no había más remedio y la llevó en el brazo. Se cruzó con un hombre que se encarga de enviar a los profesores a las escuelas, y ese tipo de cosas. Administra todo y conoce a cada uno de los profesores. Le preguntó por qué no llevaba la camiseta puesta, y al contarle que le habían obligado a quitársela, se indignó completamente y gritó que él no quería seguir trabajando allí. Que dimitía, que se acabó.
Mientras, los profesores se han negado a firmar sus horarios. Porque son abusivos, no siguen las leyes, porque así no van a poder hacer nada bueno con nuestra educación. Seguidamente, nos explicó que seguramente les acabaran obligando a firmar. Yo le pregunté si eso era legal, y le dije que así una firma carecía de valor. Ella me contó que todo esto era no ilegal, sino alegal. Completamente.
Me desespera, me indigna, me asusta, me entristece. Tengo miedo a despertarme un día y descubrir que la educación se ha vuelto privada. A no poder estudiar. O no yo. Mi hermano, o mis hijos si tengo algún día.
Mañana empieza octubre por fin. Tengo muy altas expectativas sobre este mes. Pienso callar a ciertas bocas, aprenderme de memoria ciertos ojos, reestrenar cierta camiseta de cuadros, escribir mucho, aprender todo lo que pueda, esforzarme incluso en atarme los cordones, cantar a voz de grito, imaginar, componer, aguardar por algún día, conseguir que mi francesa, Keltoume, se lo pase estupendamente en su estancia en España, ser la mejor en el taller de musicales, grabar, cantar a voz de grito, planear nuevos proyectos, cantar a voz de grito. Hacer todo con ganas, con toda la fuerza de mi corazón. Por muy cursi que suene. Decir cursiladas sin avergonzarme también es algo que debería de hacer.

miércoles, 14 de septiembre de 2011

Si digo que será un día especial, lo será.

La radio es una orquesta y mi calle es Nueva York,
los coches son carrozas para dos,
la tienda de la esquina un bonito salón
donde estamos bailando tú y yo.
Hoy es mi penúltimo día de vacaciones. Y no estoy ni triste, ni desganada, ni nada. Hasta me hace un poco de ilusión, aunque no haya demasiadas cosas nuevas. Me apetece volver al trajín de los pasillos, del autobús, de las taquillas, de la vida en el instituto. Obviamente, no tengo ningunas ganas de estudiar esos incomprensibles temas de funciones del libro de matemáticas, o aprenderme las tablas de Física y Química, y ya no hablemos de (introducir música tétrica aquí) correr, saltar y perseguir balones en Deporte. Vamos, que eso lo que menos.
Pero lo dicho: quedan dos días. Y habrá que aprovecharlos. Yo esta mañana la he dedicado a hacer el principio del instrumental de una canción de la que escribí la letra e hice la melodía cuando empezó el verano, organizar un poco el ordenador. Ahora, cada vez que lo enciendo veo la torre Eiffel de cerca. Me encanta
Y resultará un poco irónico después de escribir tantos tweets que me sentía sola y que, por muy estúpido que pareciese, me gustaría volver a casa, pero realmente París me enamoró, y me gustaría vivir allí una temporada. Porque aunque no me vaya yo por miedo a dejar a mis amigos atrás, hay algunos de ellos que ya tienen claro que estudiarán en el extranjero cuando terminen el instituto. Y diréis: ¡pero si aún no tienes ni idea ni de qué vas a estudiar! Y os diré: pues es verdad.
Últimamente estoy escribiendo entradas muy nostálgicas, ¿no es verdad? En cuando empiecen las clases, octubre, el frío y los gorros, esto será historia.
Desde que volvió Andrea, quedo todos los días, pero sólo con ella. En serio: cuando os echéis novio o novia, haced el favor de no dejar de lado a vuestros amigos. Quedad con ellos un poco, que os llevan aguantando entre lágrimas y ataques de risa y les gustaría que les prestarais un poquito de atención, una tarde de cada cinco, aunque fuese. Porque puede que un día tus amigos, después de mucho aguantar, se cansen y te dejen a ti, puede que en el mejor momento.
Sí, queridos. Una de mis amigas, Ruth, se ha exiliado desde hace poco más de un par de meses a Romancelandia. Y no parece tener mucha intención de volver...
Y las demás, pues nada, hay otra que se exilió poco después de Ruth y otra a la que secuestran cada tarde a las seis a la isla. Porque claro, van con "todos".

 Esta tarde seguramente vaya a una manifestación en contra de los recortes de educación. No puedo entender como siguen allí los políticos que están destruyendo todo esto. Este año, han echado a cientos de profesores, a casi todos los interinos, eliminado las tutorías y los desdobles, cierre de las bibliotecas, menor número de clases, reducción o eliminación de actividades extraescolares... y además hay que soportar comentarios de la consejera de educación como "los padres que van a las reuniones y manifestaciones con los que pegan a los peregrinos".
Esta tarde, por si alguien que vive por aquí y que lea esto quiere ir, la manifestación empezará en Neptuno y acabará en la estación de Sevilla, empezando a las 06:30. Y habrá huelgas los días 20 y 21. Yo sigo de vacaciones precisamente porque los profesores están de huelga.
(¿Pero yo no decía que esta iba a ser una entrada más alegre?)