Mostrando entradas con la etiqueta bonjour. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta bonjour. Mostrar todas las entradas

domingo, 6 de mayo de 2012

Here Comes The Sun

Estoy recomponiéndome. Aún soy muy frágil, no he reconstruido ni la mitad de mí y el pegamento de la parte reconstruida aún no se ha secado. Últimamente todo iba de mal en peor. Sólo había una cosa que me mantenía: la música, el sueño de ser cantante. No sé muy bien por qué esa parte no se derrumbó; supongo que es porque la música no se va a levantar un día diciéndote que ya no te quiere, ni al escuchar tus pensamientos va a juzgarte sin dejarte acabar de contar tu historia. La música nunca te abandona. Los artistas que la hacen no te conocen ni les importas, lo sé, pero quizás sea mejor así. Al escuchar su música entras en sus sentimientos y de alguna forma también entra la canción en los tuyos, para volverse parte de ti. Desde hace unos meses dormía sólo si estaba agotada o si me calmaba alguna canción -All Things Bright And Beautiful, de Owl City, para viajar a otro mundo lejano donde poder ver las estrellas, Birdy para no asustarme de mis pensamientos, Safe And Sound, de Taylor Swift, para consolarme cuando me moría de miedo y soledad...
Poco a poco me rehago. Voy ordenando mis pensamientos escribiéndolos, sacándolos de mí, cantándolos con canciones hechas por otros para ellos mismos, pero haciendo que sean para mí. La última entrada fue un autorretrato, un autorretrato real pero no objetivo. A todo le describía su lado malo, pero no su lado bueno. Ahora sé que todo tiene su lado bueno y su lado malo, y que el peso de estos depende sólo de la persona que los describa. Antes de escribir la entrada me odiaba, pero después fue como una liberación. Ahora no me odio, me reprocho. Con el odio no hay mejoras, con el reproche -si luego hay reacción- sí. Aunque debo admitir que hay partes de mí que no entiendo -y eso me lleva a odiarlas- aún después de esto. Pero bueno... yo soy yo y mi reflejo cambiará con el tiempo, pero en realidad siempre seré el mismo cuerpo. Así que no me queda más remedio que aceptarlo de la mejor manera posible.
No he recobrado la confianza en mi madre, pero creo que la he perdonado. O al menos lo estoy intentando, me estoy esforzando en ello. La confianza no se recupera, ya cuesta lo suficiente ganarla. Pero tendré que aprender a vivir con eso, a entender que hay situaciones que se enfrentan solo. Mi padre es otra cosa, porque me seguirá haciendo daño mucho tiempo. Y no sólo a mí. Probablemente hasta que muera, por muy oscuro y horrible que sea esto. Pero creo que es cierto. Que no sea culpa mía no sé si es consuelo o tortura.
También he tenido un desengaño en cuanto a la amistad. Los amigos se cuentan con los dedos de las manos, pero a mi edad con sólo una. La amistad es difícil de encontrar, casi tanto como el amor, y también puede ser no correspondida. Y aunque al tiempo le demos igual al pasar pone las cosas en su lugar, como un maniático del orden muy estirado. Al menos tengo verdaderos amigos en los que apoyarme, que también es poco común.
Tengo que prepararme para el verano, que me temo que será más duro que nunca. Pero habrá que sobrellevarlo y aprovecharlo, porque después de todo es posible -si me hago fuerte, está claro. Es seis de mayo, y el día de la madre. Van a ser unas semanas difícil hasta que todo se estabilice, aunque puede que no se estabilice hasta el curso que viene. Pero voy a resistirlas e intentar ser feliz. Creo que la clave de la felicidad es eso: querer la felicidad y intentar ser feliz.
"Here comes the sun, here comes the sun..."

martes, 10 de abril de 2012

Día 9

Cómo esperas que sea tu futuro
Bueno. (...) Vale, no. Aunque esto ya lo hablé en otro día de este mismo reto, voy a intentar enfocarlo de otra forma. En el futuro en general, no sólo en el futuro cercano, me gustaría centrarme mucho en la música y otros artes, y en mis amigos. También me gustaría viajar a muchos lugares, para ver cómo es el mundo, y escribir unos cuantos libros, alguno de ellos de ilustraciones. Espero tomar muchísimas fotos y tener muchos recuerdos que guardar para mirar cuando sea anciana y me cueste moverme. Me gustaría hacer lo suficiente para que mi nombre no se olvide. Quiero además aprender a cocinar, aunque eso en un futuro más cercano, espero. Y eso es todo, muy resumido y un poco difuso. Pero más o menos es eso.
(Ya sé que debería de haber posteado esta entrada ayer, pero no tuve tiempo para escribir, viajes, padres irresponsables y ese tipo de cosas. Hoy habrá dos entradas por eso.)

sábado, 31 de marzo de 2012

"30 day challenge"

Al empezar este mes, marzo, vi por tumblr que una amiga mía estaba haciendo el "30 day Challenge" que sabréis que es, si tenéis una mínima idea de inglés, un reto de treinta días. Consiste en hablar de un tema concreto cada día, contestando una pregunta, y decidí hacerlo, pero no en Tumblr, porque aunque me gusta para ver fotografías, gifs y alguna cosilla más, no lo utilizo para subir contenido, al menos no normalmente, y sé que se perdería entre los ochocientos reblogs diarios. Este reto, como muchos otros, se propone en http://heckyeahtumblrchallenges.tumblr.com/, y quizás os interese alguno. Por este reto publicaré todos los días, aunque entradas cortitas, y quizás algún día dos, una de ellas como las que suelo hacer.
No voy a decir nada más en esta entrada, porque es tarde y creo que me iré ya a dormir, y porque no me gusta mezclar muchas cosas en una misma entrada; al final, no se dicen ni la mitad de cosas que se pretendían decir. Así que... ¡buenas noches!

miércoles, 7 de marzo de 2012

Todo lo que uno NO debe hacer antes de estudiar

Ahora mismo debería de estar apagando el ordenador, haciéndome un cola cao y cogiendo una caja de galletas para empezar a estudiar mates. Debería. Pero no se lo digáis a nadie; ¡chssst! Es un secreto, tan secreto como que no tengo ni idea de ningún método de resolución de sistemas que no sea sustitución. Bueno, quizás un poquito menos.
Si os digo la verdad, no tengo mucha idea de qué voy a hablar en esta entrada. Últimamente tengo demasiadas cosas que pensar, muchas cosas que hacer y nunca me da tiempo a nada, lo que consigue que tenga aún más y más cosas que pensar y que cada vez haga todo peor. Pero eso sí, mágicamente, estos últimos días mis notas han subido así porque sí. No he estudiado más que antes, ni me he esforzado más. Pero han subido. Mucho. Supongo que influirá esto de que no nos pongan ocho exámenes un día y el resto de la semana absolutamente libre.
Con todo esto de los días-velocirráptores, me doy cuenta que igual de rápido que pasa una semana, pasa un mes, y dos, y tres, y un año, y diez, y una vida entera. Y se nos puede pasar, en cierto modo, sin hacer nada, nacer con todo un mundo abierto y morirnos sin leerlo si quiera. Eso me resulta horriblemente deprimente, pero también me anima a aprovechar cada día, a decirme "muévete de esa silla y vete a ensayar, o a escribir, o a llamar a no sé quién, o a ver no sé cuál película". Una vez que lo asumes -pero de buena manera, porque si lo pillas mal te hundes -, tienes una motivación para aprovechar cada día.
¿Pero a qué viene todo esto? Quién sabe. Yo no, desde luego.
Ahora mismo, me muero de sueño. Bueno, me muero de sueño desde el lunes. ¡Qué pocas ganas de hacer nada! Me cuesta concentrarme, me despierto cansada y sin nadas de hacer nada. Debería de dormir más, pero es que no me da tiempo ni a acostarme temprano. Y esta semana no es nada comparada con la que viene, con un examen cada día y un par de globales. Lo peor es que este fin de semana no lo podré aprovechar para descansar, porque mi sentido de orientación y localización es el más penoso nunca conocido sobre la faz de la Tierra, y llegar a distinguir el Tajo del Ebro para mí ha sido trabajo de años. En serio. Y da la casualidad de que tengo que aprenderme América en-te-ri-ta. Física y política. Bueno, quizás con todo eso encuentre una buena montaña desde la que suicidarme antes de hacer el examen.
¡Mirad qué ilegal soy! ¡Son menos veinte y yo me iba a poner a estudiar a y media! Venga, por cinco minutitos más no va a pasar nada. Tendré que energitizarme (atención a mi imaginación verbal) antes de presentarme a las encantadoras equis e y, ¿no es verdad? Os digo yo que acabaré encerrándome en el baño para estudiar. Tengo una ventana maravillosa justo delante de mi escritorio, y me gusta demasiado ver a la gente pasar.
Tengo ganas de hacer algo especial, de tener una fecha (cercana, preferiblemente) que esperar. ¡Tener tanto que estudiar y tan poco tiempo para hacer lo que quiero es tan aburrido...!
¿Es eso un ascensor? Como sea mi madre, me trincha cuan pincho moruno. Y lo es. Así que... ¡hasta pronto!
Imagen extraída de http://m0rtality.tumblr.com/post/14987453091

viernes, 17 de febrero de 2012

¿Qué hacer?


¿Qué hacer cuando el habla, el amar y ser amados, el contar, el escuchar, el llorar y ser llorados, el reír y hacer reír, el abrazar y ser abrazados, el entender y ser entendidos, el mirar y ser mirados, el gritar, el romper y ser rotos, el huir y hacer huir, el arropar y ser arropados, el nombrar y ser nombrados, el sentir el suelo bajo los pies y el cielo sobre la cabeza, el atender y ser atendidos, el esperar y ser esperados, el buscar y ser buscados, el asustarse de la tormenta y asustar a la tormenta, el empaparnos por la lluvia, el escribir y ser escritos, el olvidar y ser olvidados, el oír y ser oídos, en sentir y ser sentidos, el hacernos oír e ignorar a quien también lo intenta, el pasar página y el ser pasados, el echar a volar y dejar volar, el dibujar y ser dibujados, el crear y ser creados, el reconfortar y ser reconfortados, el creer en alguien y creer en ti, el mirar al otro lado del espejo, el asustar y ser asustados, el soñar y ser soñados, el pensar y ser pensados, el morir, el darnos por muertos, el encontrar y ser encontrados, el suspirar y ser suspirados, el ignorar y ser ignorados, el salir corriendo, el disfrutar y el ser disfrutados, el odiar y ser odiados, el burlar a la Muerte y el ser burlados por ella, el admirar y ser admirados, el brillar y ser iluminados, el pelear y que peleen por ti, el idolatrar y ser idolatrados, el sufrir y hacer sufrir, el sumergirnos, el ascender y ser ascendidos, el que nos llamen la atención y el llamarla nosotros, el amenazar y ser amenazados, el dormir y ser dormidos, el cantar y el ser cantados, el llamar y ser llamados, el clasificar, el vengar y ser vengados, el explotar y ser explotados, el poseer y ser poseídos, el enjaular y ser enjaulados, el recordar y ser recordados, el acercarnos, el alejarnos, el criticar y ser criticados, el resistir y ser resistidos, el sancionar y ser sancionados, el esquematizar y ser esquematizados, el durar, el excluir y ser excluidos, el probar y ser probados, la prometida eternidad, el esconder y ser escondidos, el prometer y ser prometidos, el aceptar y ser aceptados, el fingir, el lamentar y ser lamentados, el plasmar y ser plasmados, el anhelar y ser anhelados, el añorar y ser añorados, el corregir y ser corregidos, el borrar y ser borrados, el arrinconar y ser arrinconados, el calcular y ser calculados, el sorprender y ser sorprendidos, el aterrar y ser aterrados, el engañar y ser engañados, el sonreír y ser sonreídos, el desconcertar y ser desconcertados, el volver, el despedir y ser despedidos, el apalear y ser apaleados, el cambiar y ser cambiados, el decidir, el defender y ser defendidos, el perdernos y ser perdidos, dejan de ser dones para convertirse en necesidades?
El resultado es nuestro mundo, tan diverso, tan caótico, tan apabullante, pero al mismo tiempo tan maravilloso, y siete millones de humanos perseguidas por sus aún más numerosos fantasmas.
Imagen extraída de http://viviteston.tumblr.com/post/17768857128

domingo, 5 de febrero de 2012

Quizás todo se acabó con el otoño

No me dolió de la forma que hubiese esperado. Me dolió más la incertidumbre, en teoría infundada, aquella tarde en la que volví a casa rota después de un lo siento y un abrazo en mi portal. Pero ayer, antes de entrar a casa, me pregunté si lloraría, si sentiría otra vez ese dolor en el pecho, si le echaría tantísimo de menos que una vez más convertiría mi almohada en piscina. Me centré en si sentía lágrimas que sofocar. Pero... no había. No tendría ni que contenerlas. No tenía ganas de llorar ni lágrimas que se presentaran voluntarias para derramarse. El dolor en el pecho ya se debería de haber presentado en el mismo momento en el que oí tu voz diciendo esas palabras, porque me conozco y sé que me derrumbo en el primer momento, aunque sea un derrumbe de hormiguero y nadie lo note. El dolor en el pecho no vendría, al menos no por este adiós. Quizás dentro de mucho, mucho tiempo, echándote de menos de la manera que se echa de menos el ser una niña o aquella amiga a la que perdí sin saber muy bien por qué. Y el echarle de menos... ya ha amanecido. Mi almohada no se ha convertido en piscina municipal. No le he echado de mi mente, tampoco me he forzado en pensar en él. He pensado lo justo, en los buenos momentos, en los malos.
Más que recordar, he pensado en el futuro. Sigo aquí. Mi "mesa" ahora tiene cuatro patas y media, una de ellas bastante destrozada, como ha estado siempre. Amigos, a los que cada vez quiero más. Familia, que aunque es muy poco a lo que considero familia y parte de ello es lo que me da cinco días de tristeza al mes, lo que tengo es algo y sé que podría ser peor. Sueños, esta sobre todo compuesta de música, de tardes y tardes ensayando, cantando por ser mejor. Recuerdos, que nació del deseo de morir y decir "Ha sido bonito, ha valido la pena."Y finalmente, amor.
Soy una enamorada del amor, no puedo evitarlo. Esta pata no es una pata de verdad si nadie la llena. Sino, es un simple decorado. Pero un decorado que me da ánimos, como ahora mismo. A quien la ha vaciado, no le daría una tercera oportunidad, lo tengo claro. Mucho tendrían que cambiar las cosas. Pero me gusta imaginar quién será el siguiente que la llenará, cuándo, cómo, dónde. Siempre me ha encantado imaginar situaciones paralelas, alternativas. Y ahí sigue el decorado de pata, sin sujetarme pero dándome ánimo.
Eso son cuatro patas. Con cuatro patas una mesa puede sostenerse estupendamente sin carencias.
Aunque sepa que va a leerlo, esto no va para él. No es como la otra vez. Esta vez hubo decepción, decepción hacia él. De que alguien a quien yo consideraba tan maravilloso lo sea un poco menos, porque fingir que se quiere a alguien sólo para saber si es verdad es algo que nunca se debería hacer. No camina cogido de la mano con alguien a quien le vas a decir adiós en diez minutos. No se le pide ser amigos después de esto, se pregunta si querría. No se da un abrazo justo después. No se dice que echas de menos sin echar de menos. No se besa con amor sin amor, es obvio. Yo no existo para ser probada y luego, ya si eso, ser querida. Sino se tiene claro si se quiere a alguien, no se quiere.
Esto es lo que más me ha dolido de todo esto, y sólo por él. Porque le quiero, como amiga y como más y aun así me sigue preocupando.
Pero entré por la puerta, me costó girar la llave con las manos congeladas. Y saludé con mi hola entusiasmado de siempre, de esos que liberan las cuerdas vocales. Sonreí, porque sonreír puede ser una reacción de felicidad o lo que provoque la acción de la felicidad. Nadie me vio, mi madre me dijo que me pusiese el pijama, que me dejaría el ordenador y en un ratito cenaríamos. Me fui a mi habitación. Miré por la ventana y casi sin darme cuenta empecé a cantar. Mi voz seguía siendo la misma que hace dos días, cuando había conseguido coger mejor los agudos. Our Last Summer, canción que habla de un amor de verano hermoso, pero que pasó. Y que se recuerda con cariño. Fue entonces cuando me di cuenta de que eso era lo que yo sentía, que mis cuerdas vocales seguían ahí para lograr mi sueño de ser cantante. Que mis mejores amigos aunque la mitad no sepan escuchar problemas, me animarían aún sin saberlo como siempre. Que invitaría a mi padre a mi concierto del día siguiente, le gustase o no la música, y le daría una oportunidad. Que ahora tenía recuerdos preciosos, casi de sueño. Que lo que podría esperar ya no existía, y no valía la pena esperar de pie, en la tormenta, para que nada llegase.
Ya ha amanecido. Sigo aquí. Estoy de buen humor, de muy buen humor. Tengo un rumbo marcado. Me pondré a estudiar después de desayunar, a mi pesar. Después, he quedado con Clara. Fotos, vídeos, y hipster casi insuflado por vena. Volveré, comeré y decidiré por fin, del todo, vestuario, peinado y maquillaje para el concierto. Entonces, a pesar de la siesta de mi madre, ensayaré, calentaré. Me iré corriendo a la escuela de música, porque sé que llegaré tarde como siempre. Dos horas de ensayo, de nervios cada vez más fuertes. A las siete, concierto, una de las mejores horas del año para mí. En el concierto, quizás venga mi padre, puede que con su novia. Quizás venga mi mejor amiga, aun cuando eso no va para nada con ella. También puede que, con mi madre y mi hermano venga nuestra vecinita, un encanto de niña -y eso que no me gustan los niños pequeños. Nervios. Miraré el público a través del micrófono. Y pensaré en cómo quiero ver, en el futuro, al otro lado del micrófono.
Esta no es un entrada sobre el fin del amor y el comienzo de un amor no correspondido. No, el fin del amor vino con el invierno y el comienzo del amor no correspondido. Ahora, se ha terminado el amor no correspondido. No estoy deseosa por nuevos amores, sólo curiosa, pero no tengo prisa. Quiero desencadenarme de ese miedo a irme un día y que al día siguiente me digan que están mejor, como en el colegio me ocurría. Perder el miedo a la soledad. Dedicarle más tiempo a ensayar, a escribir canciones y componer instrumentales. Cuando algo termina, algo empieza.
 Imagen extraída de http://victorielle.tumblr.com/

sábado, 31 de diciembre de 2011

A punto de acabar la cuenta atrás.

Hoy es el día número trescientos sesenta y cinco del año número dos mil once. Resumiendo: el último día de este año. Terminamos en sábado. Es un buen día para terminar. Lo malo es que empezamos el 2012 en domingo y los domingos son los días del tiempo que corre, las tardes de estrés y luego la gran decepción. Pero vamos a ver. No sé vosotros, pero yo el lunes no tengo clase. Ni el martes ni el miércoles ni el jueves ni el viernes ni el sábado ni el domingo siguiente, obviamente. Así que da igual si es domingo o miércoles o lunesviernes. El caso es que llegó la hora de decir adiós al 2011.
Para algunos, puede haber sido un año horrible, que queráis dejar atrás y con suerte olvidar. Para otros, un año genial, que desearían que nunca hubiese acabado. O puede que simplemente haya sido un año más, sin mucho en especial; ni fú ni fá.
Yo, por mi parte, pertenezco al segundo grupo, el grupo feliz y orgulloso de este 2011. Este año me enamoré, dos veces, una con desilusión sin llegar a empezar, otra vez en la que aún sigo feliz y que espero que dure mucho tiempo. Conocí verdaderamente a amigos de los que tenía mucho por saber, y también conocí, aunque no a fondo, a gente que vale la pena. He empezado por fin a expresar lo que siento, aunque no del todo y no siempre, por lo que se queda de propósito para este año que viene. He recopilado un montón de recuerdos maravillosos, de todo tipo. He viajado a París con mi familia y a Lyon con algunos de mis mejores amigos. He suspendido Sociales y he aprobado Deporte. He sacado un ocho en Plástica y un nueve en Biología. He mejorado mi canto. He comprendido un poco más a mi padre. He fijado mis principios. He llorado, he reído o simplemente me he quedado mirando al vacío, en mi propio mundo. Es imposible expresar todo lo que he sentido este 2012 en tan sólo una entrada no demasiado larga para que alguien me lea y todo. Pero bueno. Se acabó.
Ahora dejaremos de escribir al final de las fechas un 11, o un 2011 para pesados como yo, algunos antes que otros porque ya sabemos lo difícil que es cambiar esta costumbre. Lo cambiaremos por un 12, o un 2012 los pesados como yo. Nos burlaremos más que nunca de la profecía del fin del mundo. Los más ñoños pediremos un deseo con la última uva, que nos meteremos directamente en la boca como las once restantes, sin miedo a ahogarnos. Y... ¡puf! Un pestañeo, y... ¡adiós al 2011!
2011
2012

jueves, 17 de noviembre de 2011

Sueños que se sueñan hasta hacerse realidad

¡Buen sábado! ¿Qué tal temprano por la mañana? Está un poco nublado, al menos por aquí, pero ya veis como luego se despeja.
Vale... sí, esta forma de empezar una entrada es un "poquillo" extraña. Pero es que... ¡aún no he desayunado! Y qué leches, mis tripas tienen complejo de león. Así que ahora desayunaré, y luego volveré corriendo corriendo, antes de que me manden a estudiar, a hacer la entrada. ¿Estáis de acuerdo? Boeh, lo estéis o no, voy a desayunar. Y ya he vuelto, con sólo un espacio entre desayuno y llenidad barriguil. Mentira, en realidad he tardado media hora. Y pensar que los días de diario en cinco minutos ya he engullido dos vasos de cereales... sí, cereales. Esos cosos que dicen ser de trigo, pero que no se sabe muy bien de qué son. Pero sinceramente, no me apetece nada demasiado sofisticado por la mañana. Sólo algo que me llene hasta la hora de comer porque, cuando me levanto, me sabe la boca a polvo y a almohada babeada. Y es que claro, de tanto babear mi almohada se me queda la boca seca.
Después de esta interesante parrafada sobre desayunos y formas de escribir bizarres, os advierto, mortales, que esta entrada va a ser aún más random que el resto.
Estaba buscando una imagen inspiradora, así, como para abrir el principio de la verdadera entrada. Pero claro, no la encuentro, y claro, no tengo inspiración. Si esto fuese un video blog, me pondría a, qué se yo, dar vueltas en la silla rotatoria, que giiiiira y giiiiiiira pero nunca toria. Pero no lo es. Así que, más o menos, os lo imagináis.
Cada vez pienso más en mi sueño de ser cantante. Siempre, cada día, cada hora, cada minuto, está ahí presente. Pero ahora aún más. 
Cuando ensayo en el taller de musicales, me planto frente al micrófono y la música empieza a sonar. Y antes de cantar, miro a través del micrófono y veo mi público, cuatro chicas de mi edad y mi profesora, en una sala con unos cuantos pupitres y una pizarra blanca al fondo. Entonces, pestañeo durante un instante, dejo que la música recorra mi cuerpo y empiezo a cantar. Me muevo por el escenario, como de si un estadio se tratara. Cuando canto, veo el mundo de una forma distinta; mi corazón late de forma distinta.
A veces, recuerdo un día, una clase de música del colegio, en la que nos propusieron hacer un karaoke de una canción de Amaral, "Toda la noche en la calle". Aún no era de lo mejor cantando, estaba aprendiendo por fin. Y tampoco tenía muy buena autoestima. Sabía que no me iban a recibir bien. Que hiciese lo que hiciese, se reirían de mí. Pero guardaba la esperanza de sorprenderles, de dejarles con la boca abierta. Lo que yo no sabía, o no quería saber, es que en ese entonces era imposible. Mi voz era bonita, pero no estaba entrenada. No sabía qué se debía hacer en un escenario, cómo moverme. No tenía la autoestima, la seguridad, para presentarme ante esos niños que tanto me habían hecho sufrir.
Aun ahora, tres años después, sigo queriendo que me vean en un escenario, en lo alto, con mi música, mi voz, mis logros, los focos. Que se den cuenta de que se equivocaron. Y que, si tienen el morro de decir "Yo iba con ella al colegio", yo declare, bien claro, un: "Y ójala nunca hubieses estado ahí."
Me gusta también guardar momentos, cuando en coro mi voz inunda la voz de los contraltos, mantiene al resto del coro al ritmo, cuando cantamos unos pocos alrededor de un piano de cola, los conciertos imaginarios en mi habitación, los repasos mentales andando hacia la escuela de música, cuando consigo llegar a una nota más aguda que ayer, cuando siento que mi voz inunda los pasillos de la escuela aun estando aisladas las clases.
El otro día, viendo las noticias con mi padre, salió al tema un chaval que sin ser mayor de edad ya había desarrollado un programa (no me acuerdo exactamente de qué iba) que ayudaría a los ordenadores internacionalmente. Y salta él: "Pronto Violeta descubrirá algo y la veremos en las noticias."Algo que enorgullecería a cualquier hija, ¿no? Pues no. Frialdad inmediata y un "No voy a descubrir cosas. No voy a estudiar ciencias." Él es músico, cantante y guitarrista, y no quiere que yo me dedique a la música. Y mi madre no quiere que sea cantante, quiere que estudie algo o haga algo que no sea la música. No me toman en serio, no creen que vaya a ser cantante. Me ven como científica. ¡Ja! A mí las ciencias me interesan. Pero para dedicarme a algo el resto de mi vida, me tiene que apasionar. Y eso es algo que sólo consigue el canto. Si me quedara muda... me gustaría ser escritora, o dibujante/pintora/comoseaquesellameahora. Igualmente, no pienso morirme sin ver un libro mío publicado. Con mis dibujos soy feliz simplemente con que me llamen si hay que dibujar algo o regalárselos a la gente que quiero. Pero claro. Tendré que estudiar algo además de cantar, aunque no sé el qué. Quizás me vuelva como mi profesor de lengua, que me temo que lo suyo es escribir.
Aunque cueste, aunque me quede sin voz, aunque tenga que aguantar las típicas burlas de la gente que no tiene ni derecho a enterarse de mi sueño, aunque haya pocas (o sólo una persona) que al confiárselo me diga simplemente: "hazlo", algún día veré, a través del micrófono, gente voceando mi nombre, coreando mis canciones, el fin del escenario y la luz de los focos abrasándome.

martes, 25 de octubre de 2011

Fuera de twitter, soy cursi de armario

¡Hola! ¿Qué quién soy? La parte oscura de Kinder, que es bastante más responsable que la parte... ¿luminosa? Dejémoslo aquí.
¿He tardado un poco bastante en postear, verdad? Veinticinco días. ¡Eso es muuucho tiempo! Estoy perdiendo facultades. Tenéis derecho a robarme las galletas de la cajita de comments.
Pero claro. Soy una mala blogger y una mala persona. Y os voy a meter publicidad, por ahí, por donde no os cabe. O quizás si os quepa... decididlo vosotros mismos. ¿Os gusta el rol, las criaturas mágicas, la fantasía en general, o simplemente queréis practicar vuestra escritura? ¡Pues no busquéis más! Porque en este mini anuncio de teletienda os dejo el link al foro de una amiga mía, @NikkiShouta, que ha abierto este foro, "Magia Tras los Muros" donde, aunque aún sólo se pueden poner los expedientes, va a ser genial, sobre todo si se registra muuucha gente. Así que ya sabéis. A-PUN-TA-OS.

Advierto desde ya: esta entrada va a ser desesperadamente larga. Reservaos el derecho a leerla si padecéis alguna enfermedad cardíaca, o estáis embarazadas. ¡Toda precaución es poca!
Pues vamos por partes, supongo. Esta última semana estuvo mi francesa en casa, terminando así el intercambio a Lyon. Yo fui en marzo, y ellos han venido en octubre... una diferencia de seis meses y también de personas. Yo fui a casa de una frances, pero vino otra porque la primera cambiaba del "collége" al "lycée". He visto pocas cosas tan estresantes como acoger a alguien a quien no conoces de nada. Y aunque le conozcas. No puedes dejar de pensar que si se aburrirá, si se sentirá incómoda, si necesitará algo... y al mismo tiempo no se te borran de la cabeza las ganas de yo que sé, coger el ordenador, irte a tu habitación y no hacer nada en especial, incluso de no sé, hacer los deberes. Sí, por muy increíble que suene, tienes ganas de hacer los deberes, volver a tu aburrida rutina. Pero nada. Ahí estás tú, con una francesa que por muy simpática que sea te acaba sacando de quicio, sin saber si eres tú de la que dependen o la dependiente.
He dormido fatal esta semana, y eso que llegaba a casa molida y me pasaba el día con un sueño terrible. Pero nada: dormía mis ocho horitas como si fuesen tres. Está claro que estaba estresada.
No ha estado mal. Una vez cogías un poco de confianza, hasta te lo pasabas bien. Lo malo es que se hacía un poco pesado... y yo con la mía no tenía nada en común. Es de estas personas que no tienen ninguna aspiración, nada que les guste verdaderamente, que se dejan llevar.Aunque muy amable, eso sí.
Y ahora que se han ido... ¡ahora que se han ido por fin he recuperado mi vida!
Y bueno, ¡os pongo al día! ¿Recordáis mis altas expectativas en cuanto a octubre y el otoño? Pues no me equivoqué, hey. No fue tan tan maravilloso como me lo imaginé, pero pasó rozándolas. Tardó en hacer frío pero bueno, ¡ya lo hace! Lo malo es que también hace viento... sí, lo admito. El viento y yo no nos llevamos demasiado bien. ¡Pero no es culpa mía! Es que intenta romper la relación entre mi flequillo y yo... (?)
Y veamos. Mis expectativas no dependían sólo del otoño. Para hacerme feliz hace falta poco, pero para ilusionarme más que un cambio de estación -aunque tenga que ver con decir adiós a ese horno trimestral que es el verano. Los que me leáis por twitter, ya sabréis de que va. ¡SÍ! Ooootra vez. Enamorada. ¿Yuhu irónico, yuhu feliz o no yuhu? Pues nada, ni yuhu ni nada. No voy a contar toda la historia, hay demasiadas cosas que no podría contar y otras que no sabría cómo. Así que lo siento. Os voy a dejar a medias... pero de buen rollito, ¿eh?
Quería escribir moooontones de cosas más. También montones de disculpas. Pero lo mejor será no sobrecargaros, y además... ¡no me acuerdo de lo que quería decir! Prometo escribir más a menudo de ahora en adelante. ¡Prometido de verdad!

viernes, 30 de septiembre de 2011

Con el corazón en un puño

¡Përshëndetje! Os saludo en albanés porque siempre saludo igual. No, esta entrada no empieza bien. Lo siento, en serio. ¡Tengo un sueño...! De esto que estás amodorrada, se te caen los párpados y no puedes concentrarte en nada. Veamos.
¡Cuando leí el comentario de Floppiie me di cuenta de que no he contado la historia del Señor Delegado! Matadme.
¿Por qué al señor delegado le decís así? No entiendo ._. Es mi duda(?)
Veamos. El Sr. Delegado es el Sr.Delegado desde... no sé. Mediados del primer trimestre del curso pasado como muy tarde. Fue delegado en primero, lo fue en segundo, y lo sería en tercero si hubiese delegados. No se presentó, no se presenta y me temo que nunca se presentará. Pero es el típico que se lo sabe todo de carrerilla, que hace los deberes por adelantado, a quien todo el mundo pide ayuda. Y no sólo eso. Parece un delegado. Ha nacido para ser delegado. Y cuando ya no pueda ser delegado, será doctor. Llevamos fastidiandole con eso desde las primeras "elecciones". También puede ser llamado Sr. HastaLosVeinticincoNada (adivinad por vosotros mismo qué es lo que no va a hacer hasta los veinticinco) y creo que hace poco salió otro nombre. Pero no me acuerdo, no triunfó. Pobres motes que no triunfan... ¿dónde irán? Adopta ahora un mote fracasado. ¡Este mote ya es feliz!
Mientras tanto, siguen las manifestaciones, las concentraciones, las huelgas, negación de la libertad de expresión. Mi tutora, que el curso pasado estaba siempre sonriente, que resolvía todo tranquilamente, lleva todo el curso de un humor de perros. Hoy se ha disculpado. Dice que nos ve, que ve que tendremos que trabajar muchísimo más de lo que trabajaría cualquier persona para un trabajo cualquiera, que ve nuestro futuro cada vez más y más negro. Nos ha explicado que ahora pagan a los tutores por serlo. Pero a partir de tercero de la ESO no hay tutorías. Y ella dice que no quiere ese dinero, que ella quiere una hora semanal para dedicárnosla a nosotros. Este año estoy desarrollando una admiración especial por ella. Es una gran profesora, y ha pasado por momentos muy difíciles. Pero aquí está, luchando por lo que para ella es una causa perdida.
¿Os conté que el dinero que han quitado a los colegios públicos se fue a los privados? Pues bien. Mi profesora trabajó en un colegio de estos privados, privadísimos. El Base. Allí, inflaban la nota según tu familia, tu dinero. Daba igual si uno tenía una media que no alcanzaba el dos. Venía el padre y exigía que aprobaran a su hijo. Y le aprobaban. Porque los colegios privados "son una empresa, y tan pronto de venden educación como te venden cruasanes calentitos."
Los del colegio privado no son mejores que los de los colegios públicos. Simplemente tienen más dinero. Y hay veces que ni eso. Porque hay gente que, teniendo dinero, llevan a sus hijos a colegios públicos. Porque así lo dicta su ideología. Y las notas de Selectividad no son mejores porque van a colegios privados. No. Son mejores porque las hinchan, de un seis a un nueve. Rosa nos ha contado lo que le duele y les duele al resto de profesores que tengamos que competir con ellos, que consiguen sus calificaciones de forma tan rastrera. 
En una concentración, consiguieron que permitieran entrar a una madre (en la Consejería de Educación, creo), y se tuvo que quitar la camiseta verde (símbolo de esta manifestación). ¿Hola? ¿Y la libertad de expresión? Prosigo: ella se la quitó, porque no había más remedio y la llevó en el brazo. Se cruzó con un hombre que se encarga de enviar a los profesores a las escuelas, y ese tipo de cosas. Administra todo y conoce a cada uno de los profesores. Le preguntó por qué no llevaba la camiseta puesta, y al contarle que le habían obligado a quitársela, se indignó completamente y gritó que él no quería seguir trabajando allí. Que dimitía, que se acabó.
Mientras, los profesores se han negado a firmar sus horarios. Porque son abusivos, no siguen las leyes, porque así no van a poder hacer nada bueno con nuestra educación. Seguidamente, nos explicó que seguramente les acabaran obligando a firmar. Yo le pregunté si eso era legal, y le dije que así una firma carecía de valor. Ella me contó que todo esto era no ilegal, sino alegal. Completamente.
Me desespera, me indigna, me asusta, me entristece. Tengo miedo a despertarme un día y descubrir que la educación se ha vuelto privada. A no poder estudiar. O no yo. Mi hermano, o mis hijos si tengo algún día.
Mañana empieza octubre por fin. Tengo muy altas expectativas sobre este mes. Pienso callar a ciertas bocas, aprenderme de memoria ciertos ojos, reestrenar cierta camiseta de cuadros, escribir mucho, aprender todo lo que pueda, esforzarme incluso en atarme los cordones, cantar a voz de grito, imaginar, componer, aguardar por algún día, conseguir que mi francesa, Keltoume, se lo pase estupendamente en su estancia en España, ser la mejor en el taller de musicales, grabar, cantar a voz de grito, planear nuevos proyectos, cantar a voz de grito. Hacer todo con ganas, con toda la fuerza de mi corazón. Por muy cursi que suene. Decir cursiladas sin avergonzarme también es algo que debería de hacer.

viernes, 16 de septiembre de 2011

Estudiando a esas criaturas misteriosas; los profesores

Hoy, después de tres meses de vacaciones, he empezado tercero de la ESO. Y no están nada mal los profesores, y menos los compañeros, que me ha tocado con mis mejores amigos, que ya es suerte (o enchufe). Pero no me consigo centrar. Me siento en un espacio entre las vacaciones y las clases... ARG. Además, ¿a quién se le ocurre? ¡Empezar un viernes! Qué horror. En cuanto te empiezas a encontrar, dices: "WFT! ¡Es lunes viernes!" Y te despides de todos, hasta el lunes. Ciao. Y NO-TE-CEN-TRAS. Cada vez estás más perdido.Y de repente te ves en casa, con la idea de ir a comer esos espaguetis con ajo y guindillas que tu madre te ha prometido. Pero claro, has salido pronto y son las doce, y tu madre no vuelve hasta las tres y media.
Y tú no sabes qué hacer, así que grabas una canción que suena a iglesia que no veas. Pero la subes y recibes tu primer comentario en muuucho tiempo. Y sigues siendo feliz.
En fin. A mí algo que me encanta es analizar a mis profesores. Bueno, me encanta analizar a las personas en general, pero los profesores suelen ser aún más maniáticos que las personas normales. Y a mí las personas maniáticas me encantan.
Veamos. A primera hora, con mi tutora, que es la misma que el año pasado. Vale, yo no veo esta serie, pero es igualita a "la Hierbas" de aquí no hay quien viva. He visto una foto en la que me he pensado que era ella. Más que maniática, es una romántica empedernida. Sí, como yo. Sin embargo, tiene una sorprendente pasión por los pañuelos y los collares de cuentas.
A segunda, física y química. Hemos ido todos aterrados. Sí, depresión colectiva. Y el profesor tampoco era para ponerse a saltar de alegría. Ha llegado y ha dicho: "Yo tengo una norma: la ley del silencio total". Y lo ha dicho de tal forma que nos hemos quedado todos con el culo pegado al asiento, inmóviles como veinticuatro muertos. Eso sí, lo ha explicado todo estupendamente. Aunque sé que como un día me de por mirar por la ventana, voy a perderme no cinco minutos de clase, medio curso. Pero eso sí, se nota que es buena persona.
A tercera, inglés. Resulta que es amiga de una amiga de mi madre. Pero ni ella ni yo lo sabíamos, de eso me he enterado en casa. Me ha caído estupendamente. Es muy directa y se ha implicado mucho en todo esto de los recortes de educación.
Y después del recreo, la última clase, de lengua. ¡Uy el de lengua...! Se lo van a comer vivo. Imaginaos esto con pequeños silencios entre frase y frase y cara de pan:
Bueno... pues yo me llamo ***** y voy a ser vuestro profesor de lengua. Um... no tengo los criterios de evaluación, el lunes os los daré. Y... bueno... este es el libro de este año. ¿Queréis verlo? Es de la editorial Casals... creo que es nuevo este año... está bastante bien... y.... bueno. Yo soy nuevo en el instituto. Anda, si sólo llevamos cinco minutos... bueno. Quedaos aquí, que no queda mucho. Podéis hablar, pero sin gritar, y cuando suene os vais.
Y nada, el pobre ha acabado de perder su oportunidad cuando le han colado que ya había sonado el timbre y nos fuimos todos a casa. Como no se aclare un poco... pobre hombre. Lo dicho: se lo comen vivo.
Y ya lo dije un poco más arriba, pero lo repito: ¡me ha tocado con todos mis amigos! Andrea, Laura, David y el Sr.Delegado. Lo único malo es que también nos ha tocado con unos cuantos que no son precisamente receptores de mi amor, pero en fin. A ellos les han separado (sí, ¡a todos!) y están medio amargados.
Pero tengo unas ganas de que llegue octubre... uf, enormes.
  • Vuelve cierta persona.
  • Empezará a hacer frío.
  • Vendrán los franceses del intercambio.
  • Seguramente me quiten los brackets.
  • Se abre Pottermore.
  • Empieza el otoño verdaderamente dicho.
¿Veis? Octubre es maravillosos.

miércoles, 13 de julio de 2011

Desde París, con flojera bipolar.

¡Holaholahola! ¿Cómo están ustedeeees? Me callo, a ver si me va a coger la SGAE y me denuncia por plagio a Miliki. Sería un tanto patético, ¿verdad? Basta de bromas limoneras. ¿Qué tal os va la vida? Yo aquí estoy, muy bien, escribiendo desde París, porque me hacía ilusión bloggear desde aquí. Pero una vez aquí, no sé qué escribir. (...) En realidad sí, pero no me apetece describiros mi viaje con todos los detalles. Mejor... ¡mejor hago una lista! Quizás un día de éstos, cuando ya esté en mi iMac (introducir corazón aquí) en mi casita, con mi cama y mi váter. Aunque antes de nada, ¡muchas gracias por los seis comentarios! He sido feliz leyéndolos, aunque fuesen en una entrada poco currada y hecha con todas las prisas del mundo. Quizás haya sido por ser así de corta, precisamente. Si no gustan las entradas largas, lo siento. Yo soy así.
Punto primero: me siento horriblemente sola si estoy lejos de casa. Sobre todo si sé que va a pasar un tiempo antes de que pueda volver. Está claro que no podré estudiar en el extranjero. Soy una cría, lo sé.
Punto segundo: odio el arte moderno. No le pillo sentido. ¿Por qué diez bolas del mundo son arte? Bien puedo poner yo una regadera en medio de una habitación totalmente blanca, y podría ser arte. Si no entiendo algo, no puedo aceptarlo, mucho menos apreciarlo. Lo siento mucho.
Punto tercero: Fui al Musée d'Orsay, con la ilusión de cumplir un sueño que tengo desde pequeñaja: ver "La Habitación Azul", el cuadro de Van Gogh. Pues bien. El museo estaba en obras y GUARDARON ESE CUADRO. Ni comprando una postal suya me pude contentar, pues tengo una desde quién sabe cuando colgada en mi cuarto, con los colores desgastados y todo. El resto del museo fue maravilloso, pero aquélla fue una desilusión muy grande.
Punto cuarto: aquí es uno de los países donde más material otaku se exporta. Imaginaos mi cara al ver las decenas de tiendas. Imaginaos después mi cara al ver los precios. Me compré una taza asafadfaj de Totoro (bueno, fue un regalo atrasado de cumpleaños, de mi hermano), y creo que en esas tiendas nada más. Quería comprar mangas, pero claro, estaban en francés. No iban a estar en ruso. Si compro manga, al menos espero que esté en español. Los cosplays, de 40€ para arriba. Y las pelucas un poco de lo mismo.
Y los peluches... ya tengo uno de Hirasawa Yui, que bien que lo contemplo, pero no hago nada con él. Total, que pasé. Por muy asadfadhfgahosos que fueran los de la 5ª generación de Pokémon.
Punto quinto: la Tour Eiffel es maravillosa. De lejos ya promete, pero de cerca es aún mejor. PRECIOSA, en serio.
Punto sexto: los detalles los cuento al volver. Pienso hacer hasta una mini-guía de turismo para gente como yo, a la que le da igual pasar del Louvre y se va a callejear por ahí. 
(...)
Y como a cada persona en un momento de su vida, me toca irme a la ducha. Au revoir.

sábado, 9 de abril de 2011

P.A.N.D.A.


Our Star - Vocaloid
Hola, bloggers! Me presento. Por estos lares (WFT??), soy Kinder. Y ya, tanto por ahí como por aquí, tengo trece años y tres cuartos, soy española y un tanto freaky; odio los tomates y adoro las fresas, voy a segundo año de instituto, me encanta el anime y el manga, me esfuerzo por ser cantante y como podéis ver me encanta mezclar las cosas. Y presentada yo, presento P.A.N.D.A.
P.A.N.D.A. es un blog personal, pero no tanto como un diario ò.ó Puro entretenimiento, supongo... aunque igual es aburrido! Qué haré entonces! (?)
Bueno, gracias por leer, seguid leyendo y... comentad! O sufriréis mi ira (pero de buen rollo... eh?)
GRACIAS!